Productos locales

El consumo local en Europa

20 junio, 2019

Muchos son los factores que influyen a la hora de decidirnos sobre qué producto comprar. El abanico es de lo más extenso, desde el poder adquisitivo, pasando por los propios gustos personales. Pero, además, está la propia percepción económica que, a su vez, está influenciada por el entorno político y social. Por no hablar del país en el que se vive. 

Sin embargo, estas percepciones cambian a lo largo del tiempo. La nueva tendencia que cobra fuerza, durante este presente año, es el consumo local en Europa en 2019.

Consumo de productos locales

Consumo por países europeos

A nivel general, en Europa, la percepción que tienen sus ciudadanos sobre el entorno económico y su situación personal sigue subiendo. Una nota que se sitúa en el 6,1% en 2019, frente al 5,8% de un año antes. En España, esa nota es del 5,9%, frente al 5,7% de 2018. Son datos del ‘Observatorio Cetelem Consumo Europa 2019’, elaborado por la marca de BNP Paribas Personal Finance.

La encuesta, que ha sido realizada en 17 países europeos con entrevistas a 13.800 individuos, pone de manifiesto que la percepción sigue siendo positiva, y mejorando, aunque de manera leve. Son los países del norte de Europa, los considerados por muchos como países desarrollados y ejemplo a imitar por el resto (Dinamarca, Noruega, y Suecia), los que están más satisfechos, con notas por encima de seis y de siete, mientras que ‘suspenden’ Eslovaquia, Rumanía, Italia, Hungría, Francia, España, y Bulgaria. Los mayores incrementos para este 2019 se dan en Dinamarca e Italia.

Percepción del entorno económico de los europeos

Son siete los países que están por debajo de la media pero, en seis de ellos, la calificación tiene una senda alcista. Una de las claves de estos datos es que, en todos los países, predomina más la intención de ahorrar para así, estar más seguros de cara al futuro. Una especie de ‘colchón’ de seguridad por lo que pueda venir. Por tanto, controlan el despilfarro.

Ranking por país

Un dato relevante del ‘Observatorio Cetelem Consumo Europa 2019’ es que son los habitantes de los países del Este (en concreto Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y la República Checa), los que más intención tienen de aumentar su consumo.  En el otro lado de la balanza, húngaros y daneses, reacios a soltar un euro de más. En general, y como aplicable a todos ellos, prefieren apretarse el cinturón, evitando cualquier tipo de despilfarro.

¿Los más propensos a esta tendencia? Reino Unido, República Checa y Polonia. Los españoles, casi la mitad, no están conformes a esta tendencia, y gastarán más que la media, aunque su intención de tirar de ‘bolsillo o chequera’ es inferior a la del año anterior.

Intención de gasto de los europeos

Dentro de las tendencias de consumo de españoles y europeos, hay división de opiniones en los europeos respecto a sus intenciones de compra. El 58% quiere consumir, pero el 47% indica que no puede permitírselo. Sensación de ‘impotencia’ que pone el foco sobre todo en los países del Este, más Italia. Son los checos los prefieren mantener ‘el puño cerrado’ y, aunque suene raro, los noruegos son de la misma opinión.

Lo que cada vez va tomando más ‘cuerpo’ es la idea de consumo local. Para un 64% de los europeos, se trata de un producto elaborado en la región en la que vive (no en el país). Quien piensa esto último, según el Observatorio Cetelem, es el 31%. En el primer grupo destacan Alemania, España e Italia., junto a Austria, Francia y Portugal. En el segundo sobresalen la República checa y Bulgaria.

¿Cuáles son los valores del consumo local? En primer lugar, se trata de un tema que interesa a los europeos. Sólo un 17% son de una opinión contraria. Aquí, el Reino Unido es el más indiferente, frente a Portugal o Italia. ¿España? La mitad, según la encuesta de Cetelem, quiere degustar productos locales. No se trata de flor de un día, sino que es una tendencia que ha llegado para quedarse.

Cómo influye el precio en la compra de productos locales

¿Cuál es su freno? El precio. Aunque cada vez menos. Aquellos convencidos de sus bondades no dudan en pagar un poco más. Pero ponen una condición: que las autoridades públicas ‘remen’ en la misma dirección.

Aquí también entra en juego la economía verde o social. Lo local muchas veces se asocia con sostenibilidad y consumo responsable. Aunque, como se suele decir, ‘va por barrios’. El 42% de los europeos ven el consumo local como una buena forma de cuidar el medio ambiente. Pero hay dos ‘patas’: por un lado, aquellos países con madurez medioambiental donde los temas de economía verde, economía social y consumo responsable son, incluso, motivo de debates políticos, acciones y medidas concretas; por otro lado, aquellos otros en los que la conciencia medioambiental, lo relacionado con la sostenibilidad, todavía está ‘verde’ (aquí se puede englobar a los países de Europa del Este más Portugal).

Consumo local en Europa

Una tendencia que está subiendo en Europa es la de aquellas personas que eligen consumir productos y alimentos fabricados o producidos cerca de su hogar. Hablamos de un radio de entre 100 a 250 kilómetros. A las mismas se las conoce con el nombre de ‘locavore’, que viene del latín ‘locus (lugar) y ‘vorare’ (tragar, devorar).

Pues bien, aunque en un principio consumo local se asocia a productos alimenticios, su campo de acción se ha ido extendiendo como la espuma, y ya abarca cosméticos, textiles o energía, por poner algunos ejemplos.

Productos locales

Brevemente, y a modo de resumen histórico, todo comenzó en los 80 en Estados Unidos (movimiento Local First). Luego la idea pasó a Francia (año 2000) aunque con anterioridad había ejemplos: un grupo de consumidores se adherían a una asociación que, semanalmente, les hacía llegar una cesta de verduras y frutas frescas. El concepto se extendió por toda Europa con la creación de cooperativas de alimentos en el Reino Unido, grupos de compra conjunta en Italia y GASAP (grupos de compra de solidaridad para la agricultura) en Bélgica.

A partir de ahí, y a lo largo de Europa, encontramos otros muchos ejemplos de cooperativas que basan su trabajo en la sostenibilidad y en el comercio justo. Y unos ‘receptores’ de sus productos que han hecho del consumo responsable su razón de ser. Este año arrancará en Montreuil, en la región de París, La Cité Nourricière, una “solución para la autosuficiencia alimentaria urbana”. Frutas y verduras a las puertas de la Ciudad de la Luz. O el proyecto Rooftop Revolution, en los Países Bajos, que ha permitido plantar más de 14,000 metros cuadrados de techos en tres ciudades diferentes. U Optimus Garden, en España, movimiento que está llevando la agricultura urbana a la ciudad (en restaurantes y hogares) gracias a un sistema de cultivo vertical hidropónico adaptado.

Agricultura en ciudades

Consumir responsablemente

No sólo de alimentos ‘vive’ la economía local. Hay otras muchas más formas de consumo responsable, economía verde o economía social. La firma británica Seab Energy está instalando contenedores móviles al pie de los edificios ya que, la huella de carbono ligada al transporte de desechos orgánicos, estaba ‘fagocitando’ los beneficios de su producción de biogás.

La energía solar también se está apuntando a lo local. Solaire, en Grenoble (Francia), o Samso (en Dinamarca) son zonas que se autoabastecen (en este último caso de energía eólica). No en vano tiene 21 instalaciones relacionadas con la energía que les permiten ser autosuficientes. Por no hablar de las cooperativas de energía de Alemania. Un dato: en 2017, no menos del 42% de la capacidad instalada resultante de las energías renovables (100,3 gigavatios) pertenecía a ciudadanos o cooperativas.

Consumo energía eólica

Consumo responsable con mayúsculas que también se da en determinadas experiencias turísticas. Así, en Suiza, hay una serie de posadas de granjas que sólo ofrecen productos locales de la propia granja o de la región. Mientras que la archiconocida Florencia (Italia) ha iniciado su particular ‘guerra’ contra el aumento de los locales de comida rápida. Por eso, pretende imponer que, un mínimo del 70% de los productos de todos sus restaurantes, sean locales.

¿Y la cosmética? No pocos movimientos han salido a la calle denunciando lo que podría denominarse como ‘malas prácticas’. Ya hay firmas que indican de dónde procede la materia prima elaborada, normalmente cercana.

Por lo que respecta al mundo de la moda, el empeño se antoja un poco más difícil, ya que las fibras se suelen producir básicamente fuera de Europa. Sin embargo, hay iniciativas a nivel local que están aportando su particular granito de arena a lo local. Este es el caso del polo Jean Fil, cuyo diseño está hecho enteramente en Francia, “desde el campo hasta la confección”, como dice la empresa. O BioCouture, que hace posible “crecer” sus propios tejidos a partir de microorganismos vivos.

Cultivo sostenible algodón

Por último, la construcción. En Noruega, el arquitecto Oystein Elgsaas ha construido el primer rascacielos de madera en circuito corto: todos los actores del sector se encuentran en un radio de menos de 20 km. Pero también otros materiales naturales se pueden utilizar para la construcción como el cáñamo de granja.

Estadísticas para el consumo de productos

La pregunta que surge es: ¿cómo están cada uno de los países respecto al consumo responsable, a la economía verde y social, a la sostenibilidad, a lo local, en definitiva? El abanico que se abre es enorme. Por eso hemos seleccionado alguno de los más relevantes.

Según el ‘Observatorio Cetelem Consumo Europa 2019’, en Alemania el consumo local se asocia con consumo regional y siempre bajo la premisa de actuar por el medio ambiente y actuar como un ciudadano patriótico. Las industrias automotrices alemanas presentan un brillante futuro.

Importancia desarrollar consumo local para los españoles

En el caso de España, podemos decir que está viviendo una especie de transición si hablamos de consumo local. En su mayoría, este es un objetivo en el que poner el foco más que un hábito de consumo ya adquirido. Nuestros vecinos franceses, por su parte, están en lo más alto del podio, con una visión del consumo local mejor que en cualquier otro lugar de Europa. En su caso, local está íntimamente ligado a regional, con un fuerte apego a la proximidad inmediata. En el caso de Portugal, el consumo local es percibido como un deber, mezclando la responsabilidad medioambiental y la responsabilidad patriótica. Alimentación, productos para el hogar y ropa, son los ‘favoritos’ de los portugueses.

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Observatorio Cetelem, Informes de consumo y distribución

El Observatorio Cetelem es un proyecto de Cetelem (BNP Paribas Personal Finance) creado en los años 80 para la realización de informes de consumo y distribución.

Se publica en 14 paises: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía, Eslovaquia y Turquía.