Percepción de los europeos sobre la «vida sin contacto»

3 agosto, 2021

Percepción de los europeos sobre la «vida sin contacto»

La crisis pandémica ha cambiado muchos de nuestros hábitos sociales, y tal vez algunos de ellos se consoliden y se conviertan en un nuevo estilo de vida. Así, hay que asumir que la convivencia ha entrado en una nueva era donde el contacto no es el principal modo de interacción entre las personas. Se ha iniciado lo que algunos ya denominan la “vida sin contacto”, y parece que ese es el modelo social destinado a perdurar.

Cuando el término “sin contacto” se asoció a ciertas  aplicaciones relacionadas con la transferencia económica, pretendía ser algo metafórico. En realidad, las prácticas no lo eran. Pero las medidas de protección adquiridas con la pandemia de la Covid-19 nos han recordado que las metáforas a veces pueden estar arraigadas en la realidad. Así, este informe del Observatorio Cetelem pretende analizar la percepción de la ciudadanía europea frente a la nueva realidad del llamado “contactless”, cuyo contenido es mantener las distancias físicas entre las personas sin que por ello dejen de relacionarse. Veamos como asume la sociedad europea esta nueva situación.

Ventajas y desventajas de la vida sin contacto

Las ventajas y desventajas de vivir a distancia, sin contacto, a través de pantallas, dependen de la perspectiva de cada cual, ya que no es lo mismo el teletrabajo, o las compras online, que tener que relacionarse socialmente a golpe de clic.

Así, cuando se trata de ver la vida sin contacto desde una óptica más práctica, los europeos son optimistas sobre sus beneficios, con una clara “línea divisoria” entre lo que facilita la vida cotidiana y lo que es social.

En el día a día, la gente ha aceptado la nueva tendencia con agrado. Hacer la compra online, gestionar el presupuesto o realizar trámites administrativos a distancia, informarse a través de pantallas, pagar por transferencia, aprender virtualmente, teletrabajar, jugar, son actividades cotidianas que todo el mundo celebra poder hacer a distancia.

En cambio, cuando se trata de la vida social la cosa cambia. No es del gusto de los europeos quedar con la gente a distancia, estar lejos de sus amigos o conocerse por videollamada. Es aquí cuando se echa de menos el tú a tú.

Adaptación de los europeos a la nueva normalidad

En cualquier caso, y como siempre ocurre, los gustos van por barrios, y no todos los países europeos se han adaptado o aceptan el cambio con el mismo nivel de agrado o disgusto.

Los franceses son, con diferencia, los menos entusiastas de las compras online (51% frente al 73% de la media europea), lo que parece subrayar su apego a las tiendas tradicionales, aunque el primer confinamiento marcó un cambio de tendencia inevitable del 20% a favor de las plataformas digitales. Los británicos, en cambio, son líderes absolutos en el e-commerce.

En lo que se refiere a la cultura online, los italianos muestran una clara curiosidad en comparación con otros países (70% frente al 58% de la media), mientras que el entretenimiento online es cosa de los españoles (70% frente al 56% de la media).

El teletrabajo es otra de las actividades potenciadas a raíz de la pandemia, y aquí son los húngaros los más predispuestos. Lideran el ranquin en cuanto a las ganas de trabajar desde casa (70% frente al 56% de la media), mientras que los suecos y los españoles coinciden en su deseo de recibir formación online (65% y 64% respectivamente frente al 51% de la media). Por su parte, los británicos y los franceses aprecian no tener que dar la mano o un beso de despedida a alguien (47% frente al 44%), mientras que los austriacos son los que menos valoran el conocer a alguien a distancia (15% frente al 26%).

En cualquier caso, y en términos generales, el 66% de los ciudadanos de los países europeos asegura que pueden adaptarse fácilmente a la vida sin contacto que fomenta la nueva normalidad. Aunque lo cierto es que un 73% cree que las prácticas sin contacto ya existían antes de la crisis sanitaria. Lo que ocurre es que, y en eso coinciden cuatro de cada diez ciudadanos, la crisis sanitaria ha acelerado el desarrollo de las prácticas sin contacto.

Grupos con problemas de adaptación a la vida sin contacto

No todas las personas, colectivos o comunidades tienen las misma capacidad de adaptación a una nueva forma de vida, en este caso sin contacto, y condicionada por el uso de la tecnología.

El estudio del Observatorio Cetelem sobre el Consumo en Europa: El contactless se apodera de nuestras vidas, realizado en 15 países europeos, evidencia que las limitaciones para adaptarse a la vida contactless son compartidas en la práctica totalidad de los estados encuestados, y afectan en especial a las personas que viven en el campo, las que son menos independientes o las que tienen dificultades económicas.

Otra realidad coincidente en casi todo el territorio consultado es que los jóvenes aprovechan al máximo las posibilidades de la vida online, mientras que las personas mayores son las que presentan más dificultades para adaptarse. En teste sentido conviene destacar que los niños, nacidos en la década digital, se encuentran en el grupo de quienes se benefician sin problemas del contactless.

Cómo afecta la distancia a las relaciones sociales

No hace falta reflexionar mucho para saber que las relaciones humanas se ven seriamente afectadas por la falta de contacto físico. Los afectos a distancia se resienten. Sin contacto es difícil sentir el calor de las emociones y los sentimientos. Pero no todos los ciudadanos europeos lo valoran del mismo modo.

Tres cuartas partes de las personas encuestadas afirman que la vida sin contacto físico debilita o incluso degrada las relaciones humanas. Aunque en este sentido son mucho más claros y contundentes los países latinos, y los de Europa central, que los ciudadanos del norte del viejo continente, más maduros en el mundo virtual y no tan convencidos de que, como decía la canción, la distancia sea el olvido.

La vida sin contacto en diez años

Todo parece indicar que la tendencia es imparable, y que la digitalización del mundo, para bien o para mal, marcará nuestro futuro, cada vez más tecnificado, más virtual, menos físico. Y sobre eso se le preguntó a la gente de quince países europeos, evidenciándose las dudas generalizadas. ¿Queremos un futuro más virtual y aséptico o más humano, cálido y cercano?

Sólo una  escasa mayoría (53%) desea que la sociedad dé cada vez más cabida a la vida sin contacto en los próximos diez años. Los más reacios son los rumanos, búlgaros, italianos y franceses (44%, 45%, 45% y 47%). En cambio, y sorprendentemente, los españoles son los más positivos (63%), al igual que los británicos, que son de los más predispuestos a la virtualización de la vida (60%).

Pero una cosa son los deseos y otra las convicciones, pues el proceso parece ya imparable, y estemos o no conformes o seamos reticentes, el nuevo modelo de las relaciones sociales parece haber llegado para quedarse, y así lo creen ocho de cada diez encuestados.

 

¿Necesitas información más personalizada?

liliana-marsan

Liliana Marsán, responsable del Observatorio Cetelem, atenderá tu consulta.

Cetelito

Observatorio Cetelem, Informes de consumo y distribución

El Observatorio Cetelem es un proyecto de Cetelem (BNP Paribas Personal Finance) creado en los años 80 para la realización de informes de consumo y distribución.

Se publica en 14 paises: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía, Eslovaquia y Turquía.