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Sección 1 - Una realidad consolidada

Una oferta clara

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PRECIOS BAJOS Y SERVICIOS REDUCIDOS

Apoyada por fuertes marcas específicas y muy presente en tres sectores, ¿la oferta de productos low cost goza de buena consideración entre los europeos? Sí, nos responden con convicción. Para algo más de 8 de cada 10 consumidores, su impresión general de esta oferta es que se trata principalmente de empresas que se centran en los precios más bajos posibles, combinados con servicios orientados directamente a lo esencial. En resumen, esta es precisamente la definición «académica» de low cost. Casi otros tantos asocian las ofertas low cost con empresas especializadas en este campo. Y lo que es aún más interesante, un número igual de europeos considera que la oferta low cost es similar a la de las marcas «clásicas» que han optado por desarrollar productos y servicios específicos para este mercado, o incluso a través de filiales especializadas (Fig. 12). Este resultado sugiere no solo un sector reservado a los pure players, sino un sector abierto y en evolución que ofrece oportunidades a marcas que en un principio no formaban parte de él. En términos geográficos, observamos que los mismos países mediterráneos son los más decididos en estas cuestiones.

Apoyada por marcas específicas fuertes, la oferta de productos low cost está bien considerada por 8 de cada 10 europeos.

PRODUCTOS Y SERVICIOS BIEN IDENTIFICADOS

Para calificar la oferta low cost de forma más detallada, los europeos distinguen un cuarteto de criterios (Fig. 13). En primer lugar, casi 8 de cada 10 afirman que los productos de bajo coste se identifican por la ausencia de elementos superfluos: embalaje, opciones, etc. Se trata de una opinión clara para italianos y españoles, siendo los eslovacos y suecos los que menos señalan esta característica. Una proporción casi idéntica cree que los productos low cost son fáciles de identificar, sin marca y con opciones de bajo coste cuando existen (73%, 72% y 71%). Sobre estos diferentes puntos, los españoles y los italianos expresan claramente su convicción, a la que se unen ocasionalmente los franceses y los británicos.

Algunos de los criterios «cualitativos» generan reacciones encontradas en los países europeos con economías más desarrolladas. Efectivamente, más de 1 de cada 2 alemanes, franceses y británicos cree que los productos low cost tienen un impacto negativo en el medio ambiente o resultan decepcionantes una vez comprados. Alemanes y franceses también coinciden en señalar mayoritariamente el impacto social negativo de los productos de bajo coste.

UNA RELACIÓN CALIDAD/PRECIO RAZONABLE

En general, la cuestión de la calidad de los productos low cost divide parcialmente a los europeos. El 57% considera que ofrecen una buena relación calidad/precio (Fig. 14).

Esta opinión es mayoritaria e incluso se expresa con rotundidad en Hungría, Portugal y Eslovaquia. Solo es minoritaria en Bélgica y Bulgaria. Los compradores habituales de productos low cost se muestran en general más de acuerdo con esta buena relación calidad/precio (66%).

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