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El alto estrés económico de los hogares españoles anticipa un ajuste del consumo

18
mar
2026

La presión sobre el coste de la vida está llevando a los consumidores españoles a anticipar cambios relevantes en sus hábitos de consumo. El ocio, los desplazamientos en vehículo privado, los viajes y la cesta de la compra se sitúan como los principales ámbitos donde los hogares prevén realizar ajustes si continúan las subidas de precios, configurando un escenario de adaptación progresiva más que de contracción del gasto.

Según el Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE), que recoge el estudio sobre el Impacto de la situación geopolítica en el consumo de los españoles elaborado por el Observatorio Cetelem, el nivel actual de presión financiera sobre los hogares se sitúa en 71 puntos sobre 100, lo que evidencia un grado elevado de estrés económico. En este contexto, ante la posibilidad de nuevas subidas en el coste de la energía, los consumidores prevén adoptar medidas de contención del gasto, con especial incidencia en la reducción del ocio, una mayor búsqueda de precios más bajos y el aplazamiento de compras de mayor envergadura. Este conjunto de razones revela un escenario de ajuste progresivo del consumo. Además, el hecho de que el indicador se mantenga próximo al umbral considerado de estrés muy alto, fijado en 75 puntos, sitúa al consumidor en una posición especialmente vulnerable en caso de producirse nuevos incrementos de precios.

El Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE) revela que el nivel de presión financiera sobre los hogares se sitúa en 70,7 puntos sobre 100

En Movilidad: sensibilidad al precio del combustible

En el ámbito de la movilidad, la subida del precio de los carburantes tendría un impacto directo en el uso del vehículo privado. El 30% de los españoles declara que intentaría reducir algunos desplazamientos, mientras que un 27% lo utilizaría mucho menos y un 22% algo menos. Solo el 8% afirma que no modificaría su comportamiento habitual.

El análisis por edades revela que los mayores ajustes se concentran en los tramos de población en edad laboral. Las personas de entre 55 y 59 años lideran la reducción de desplazamientos, con un 40%, 10,2 puntos porcentuales por encima de la media. El grupo de 40 a 44 años destaca en la reducción más intensa del uso del vehículo, con un 35%, mientras que entre los 35 y 39 años predomina una reducción moderada, con un 32%. En contraste, los consumidores de 60 a 64 años muestran una mayor resistencia al cambio, con un 14% que mantendría su uso habitual.

Cesta de la compra: racionalización del gasto y búsqueda de ahorro

El encarecimiento de los alimentos también provocaría una adaptación clara en los hábitos de compra. El 41% de los españoles optaría por buscar más ofertas y promociones, consolidándose como la principal estrategia. Por su parte, el 32% incrementaría la compra de productos de marca blanca y el 21% reduciría la compra de algunos productos. Solo el 5% mantendría sus hábitos sin cambios.

Por grupos de edad, el segmento de 35 a 39 años destaca en la búsqueda de promociones, con un 53%, 12,4 puntos por encima de la media. Los jóvenes de 25 a 29 años lideran la compra de marca blanca, con un 38%, mientras que las personas de 55 a 59 años sobresalen en la reducción de productos, con un 26%. Los mayores de 65 años son los que en mayor medida no modificarían sus hábitos, con un 12%, lo que apunta a una mayor estabilidad en este grupo.

Ocio y consumo no esencial: principal palanca de ajuste

El ocio y los bienes no esenciales se posicionan como la principal variable de ajuste ante el aumento del coste de la vida. El 68% de los españoles reduciría mucho o bastante este tipo de gasto, con un 33% que lo haría de forma intensa y un 34% de manera considerable. Además, un 26% lo reduciría algo y solo un 4% afirma que no lo recortaría.

El grupo de 40 a 44 años destaca en la reducción más intensa, con un 45%, mientras que los jóvenes de 25 a 29 años lideran la reducción considerable, con un 49%. Los consumidores de 50 a 54 años optan en mayor medida por ajustes moderados, mientras que los de 60 a 64 años presentan la mayor proporción de quienes no reducirían este gasto. En términos analíticos, estos datos evidencian que el ajuste del consumo se concentra en las partidas más flexibles antes de afectar a necesidades básicas.

Viajes: ajustes graduales en frecuencia e intensidad

El gasto en viajes y vacaciones también se vería afectado, aunque de forma más progresiva. El 33% de los españoles reduciría algo este gasto, mientras que el 32% viajaría mucho menos y el 22% realizaría pequeños ajustes. Solo el 5% no modificaría sus planes.

El 68% de los españoles reduciría mucho o bastante su gasto en ocio y entretenimiento

Por edades, los mayores recortes se concentran en los grupos de 50 a 54 años y de 60 a 64 años, donde el 42% afirma que viajaría mucho menos. El segmento de 55 a 59 años lidera la reducción parcial del gasto, con un 44%, mientras que entre los 30 y 44 años predominan los ajustes moderados. Los mayores de 65 años vuelven a destacar por su estabilidad relativa, con un 9,8% que mantendría sus planes sin cambios.

Energía en el hogar: prioridad a la contención del consumo

Ante una subida del coste energético, los españoles priorizarían medidas inmediatas de contención del consumo. El 37% reduciría el uso de calefacción o aire acondicionado y el 36% intentaría consumir menos electricidad o gas. En menor medida, el 13% ajustaría su consumo sin grandes cambios y el 10% invertiría en soluciones de ahorro energético.

El 37% reduciría el uso de calefacción o aire acondicionado y el 36% intentaría consumir menos electricidad o gas

El grupo de 50 a 54 años destaca en la reducción del uso de climatización, con un 51%, mientras que los de 55 a 59 años lideran la reducción del consumo energético, con un 46%. Por su parte, los jóvenes de 18 a 24 años son los más proclives a invertir en eficiencia energética, con un 20%, lo que sugiere una mayor orientación hacia soluciones estructurales a largo plazo.

Ahorro: estrategias divididas ante la incertidumbre

El 28% intentaría mantener su nivel de ahorro, mientras que un 27% recurriría a él para cubrir gastos. El 22% reduciría su ahorro y un 16% intentaría incrementarlo ante la incertidumbre. Por edades, los consumidores de 60 a 64 años son los más propensos a reducir el ahorro, con un 35%, mientras que el grupo de 30 a 34 años lidera el uso de ahorros para afrontar gastos, con un 36%. Los jóvenes de 18 a 24 años destacan por intentar mantener su nivel de ahorro, y los de 25 a 29 años por su intención de aumentarlo.

Consumidor prudente en un contexto de equilibrio frágil

La principal medida que adoptarían los españoles ante una subida notable del coste de vida sería reducir el gasto en ocio y restauración, con un 42% de menciones. A continuación, se sitúan la reducción de viajes o vacaciones, con un 19%, y la reducción o eliminación de compras no esenciales, con un 11%. Los jóvenes de 25 a 29 años destacan en el ajuste de viajes, con un 28%, mientras que los consumidores de 60 a 64 años lideran la reducción de compras no esenciales, con un 25%.

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